
Cuidar tu boca no es solo una cuestión estética.
Cuando las encías están inflamadas o la placa se acumula, las bacterias no se quedan solo en la boca. Pueden pasar al torrente sanguíneo y generar inflamación en otras partes del cuerpo. Esa inflamación se ha relacionado con problemas cardiovasculares, dificultad para controlar la glucosa, mayor carga para el sistema inmune y complicaciones en el embarazo, entre otros efectos. La boca no funciona aislada: es parte del todo. Por eso no alcanza con “cepillarse rápido”.
La forma, la suavidad y la constancia importan más que la fuerza. En Kivö creemos que entender esto cambia la manera de cuidarse. Menos culpa, menos improvisación y más criterio para hábitos que acompañen tu salud en serio.

Tus encías también importan
Las encías no deberían retraerse. Cuando eso pasa, queda expuesta la raíz del diente, una zona más sensible y frágil. La causa más común no es una enfermedad rara: suele ser cepillado fuerte, cepillos duros o mala técnica sostenida en el tiempo. Por eso, prevenir es clave. Menos fuerza. Más control. Cepillos suaves y una técnica correcta. En Kivö trabajamos sobre lo básico: enseñar a cepillarte mejor hoy para evitar problemas mañana.
¿Cuánto tiempo deberías cepillarte realmente?
La mayoría de las personas se cepillan menos de un minuto, pero para limpiar bien la boca se necesitan al menos 2 minutos. Ese tiempo permite que las cerdas lleguen a todas las superficies, eliminen la placa y protejan las encías.
¿Cómo hacerlo sin aburrirte?
1. Dividí la boca en 4 zonas (arriba derecha, arriba izquierda, abajo derecha, abajo izquierda). Dedicale 30 segundos a cada una.
2. Usá un cronómetro: podés hacerlo con el celular o con un cepillo con temporizador.
3. Escuchá tu canción favorita: 2 minutos de música hacen el cepillado más entretenido. Asegurate de limpiar siempre las tres caras del diente: la externa (la que se ve), la interna (la que da a la lengua), y la superior, (donde masticás).
Si dejas cualquiera de estas superficies sin cepillar, es como si te bañaras pero solo te lavaras un brazo: algo queda sucio y tarde o temprano te va a dar problemas.
Lo que vemos todos los días:
La mayoría de las personas cree que se cepilla bien.
Pero en el consultorio vemos otra cosa: encías inflamadas, desgaste, sensibilidad y retracciones que podrían haberse evitado.
No por descuido.
Sino por hábitos mal aprendidos y repetidos durante años.
Kivö nace de esa experiencia. De explicar lo mismo una y otra vez y entender que hacía falta llevar ese conocimiento al día a día.
Un cepillo adecuado. Una guía clara. Criterios simples para cuidar la boca sin improvisar.
Cuidar mejor no es hacer más.
Es hacer lo correcto, de forma constante.
Con menos fuerza, más control y con información que tenga sentido.
EMPEZAR POR LO BÁSICO
